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CÍRCULO BEVIONE EL ARTE DE MEDITAR
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Cuando no podamos perdonar, simplemente pongámonos en los zapatos de la otra persona y el alma nos guiará para hacer el resto

Sep 05, 2026
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Cuando no podamos perdonar, intentemos comprender. Quizá el resto ocurra por sí solo.

Sí, el perdón es una decisión, pero con la decisión no alcanza. Nos repetimos que deberíamos perdonar, que es lo correcto, que una persona consciente no guarda resentimiento. Pero el corazón no responde a las órdenes de la mente.

Además, hay heridas que necesitan tiempo y comprensiones que llegan mucho antes que el perdón.

Tal vez no puedas perdonar hoy. Pero quizá sí puedas hacer algo profundamente transformador: dejar de mirar al otro únicamente desde el daño que te causó. Preguntarte qué miedo llevaba, qué dolor no resuelto, qué necesidad de controlar, qué historia estaba viviendo cuando actuó de esa manera.

No para justificar lo que hizo ni para negar el daño, sino para descubrir que detrás de muchos actos hay un ser humano tan confundido como nosotros en otros momentos de la vida.

Tengo claro que comprender no cambia los hechos ni elimina la responsabilidad de quien hizo daño. Y, muchas veces, tampoco cambia la decisión de poner un límite o de tomar distancia.

Pero cambia algo esencial. Dejamos de alimentar la imagen de un enemigo y empezamos a ver a una persona.

(Quizá eso sea lo primero que el corazón necesita antes de poder perdonar.)

Sin esfuerzo. Aparece cuando dejamos de sostener la condena como la única manera de protegernos.

Y también incluyo que comprender al otro no significa dejar de comprendernos a nosotros. Claro que también debemos cuidar nuestro corazón, poner límites y alejarnos si es necesario. La comprensión nunca nos pide renunciar a la verdad, pero sí dejar de responder desde el resentimiento.

Aquí es cuando el alma obra. Nos lleva a mirar con más profundidad lo que el enojo no nos dejaba ver con claridad. Allí es cuando el perdón es una consecuencia natural.

Los espero en el Círculo, allí trabajamos piel adentro todo lo que la vida nos va trayendo por fuera.

Julio

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